¿Fobia o mala uva? A propósito de lo de Zújar

Posted by Ictus on jueves, enero 27, 2011


Porque no encuentro más explicación posible que estas. El hecho saltó ayer a los medios de comunicación.
Una profesora de religión comparte departamento con otros docentes. Y en el departamento, en su espacio personal, tenía colocadas una cruz y un icono oriental de la Virgen. Pues bien, ha tenido que retirarlos porque dos docentes nuevos se sentían ofendidos. Por cierto, según algunas fuentes, estos dos docentes nuevos son socialistas y miembros de la sociedad teosófica.
Sí. Han leído perfectamente. Un despacho compartido. En su rinconcito esas dos cosas. Y molestan tanto que al final ha tenido que quitarlas. Supongo que esta profesora tendrá mucho cuidado de no dejar sobre la mesa un libro de religión o una Biblia para no ofender a nadie.
Pues ante esto se me ocurren algunas consideraciones.
PRIMERA.
Que dime de qué presumes y te diré de qué careces. Cuanto más se habla de respeto, de tolerancia, de no imponer creencias ni ideas, luego más intolerancia con los demás. Cuanto más se habla de derechos humanos, menos se protegen y custodian. Se cansa uno de sociedad respetuosa, laica, democrática, abierta… pero el crucifijo fuera.
Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 18:
Artículo 18.
•Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

SEGUNDA.
Que si lo que estos dos docentes, curiosamente a la vez, lo que tienen es algún tipo de fobia incontrolable ante las imágenes religiosas, pues que deberían tratárselo, ya que en Zújar, pueblo del suceso, hay iglesia parroquial e incluso alguna ermita, cuya visión debe alterar sus ánimos cada mañana. Seguro que hay algún buen psiquiatra cerca que les puede echar una mano, porque tal intolerancia no es normal. Aunque claro, siempre queda el recurso de dinamitar la iglesia del pueblo y todos los edificios religiosos, quemar imágenes y sacudirle estopa al cura. Pues eso, un buen psiquiatra que les equilibre el ánimo.
TERCERA.
Que me parece que aquí lo que tenemos es una intolerancia enfermiza hacia lo católico, con alta dosis de mala uva, que no supone nada bueno. Y que esta intolerancia agresiva no va a producir frutos de paz y concordia, sino agresividad y más mala uva que posiblemente es de lo que se trata.
CUARTA.
Y no faltará algún catoliquito tan aparentemente de buena fe como bobo solemne que encima dirá que si molesta lo religioso, por respeto deberíamos esconderlo. O mejor dinamitarlo.
QUINTA.
El problema es echar a la religión de la escuela. Como sea. Poniendo trabas a todo. Acosando a los profesores de religión para que se aburran y se marchen. Lo siguiente será prohibir los actos públicos religiosos. Y acabaremos con una esquila por la calle diciendo “católico, católico” para que se aparten de nuestro lado, no sea que se vayan a contaminar.